Noticia sobre una excompañera de trabajo quien siempre fue emprendedora y por lo que veo, no se deja derrotar por la adversidad. ¡Bravo Lourdes!
Aproveche sus ideas para emprender
Un carro de 1988 y las ganas de convertir su vocación en un modo de vida fueron suficiente para que Lourdes Barros iniciara su negocio de servicio a personas mayores.
A bordo del mismo auto en el que su madre la carreteó de adolescente por Mayagüez, esta mujer de 33 años se gana la vida ahora asistiendo a quienes necesitan llegar a una cita médica o realizar alguna diligencia.
“No tengo computadora, no tengo carro, pero me he movido y, a fuerza de pulmón, he logrado esto”, indicó Barros.
La mujer, que tiene un bachillerato en recursos humanos y trabajó en la industria farmacéutica y en una constructora, recuerda que desde siempre le interesó el servicio a los mayores y la frustración que sintió cuando, un día en el pueblo de Mayagüez, vio cómo un anciano con problemas de movilidad tuvo que cruzar la calle solo después de que un familiar lo dejara en la acera del frente.
“Esa rabia la transformé en ayuda”, dice, porque años después y mientras estaba desempleada constató al acompañar a sus padres a las citas médicas cómo muchos envejecientes no tenían quién los asistiera, y decidió crear la empresa Caring Our People.
“Yo quería un proyecto (laboral) que me llenara un poco más, como un estímulo adicional”, dijo Barros sobre las razones que la motivaron para iniciar el negocio.
“(Lo hice) por metas empresariales, pero también por esa parte de calidad humana. Hay labores que trascienden mucho más… La idea no es lucrarme de esto, es dar un servicio, pero que yo también pueda sacar hacia adelante a mi familia”, indicó la madre de una niña de 12 años.
En su mayoría, los ancianos que contratan los servicios necesitan transportación, y Barros los lleva y los trae en el carro de su madre. Pero lo que distingue a su negocio, asegura, es que ella los acompaña durante estos compromisos para ayudarlos a entender las recomendaciones médicas o los trámites gubernamentales.
Para esto, Barros necesitó incluir en su contrato de servicios un documento en el que el cliente o su tutor la autoriza su acceso a la información personal para cumplir con las leyes de privacidad.
Opina que, por esto, su servicio “es innovador” y considera que su preparación en recursos humanos, como mediadora de conflictos y su posterior experiencia como empleada de un contratista independiente de construcción sirvieron de escuela para emprender su negocio.
“Todas esas ideas (de tener mi propia empresa) yo las fui trabajando en mi tiempo libre, y de ahí es que prácticamente sale el empeño de dar este servicio”, destacó.
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